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Mediadores
y favorecedores de la lesión renal
Por
otra parte existen mediadores de la lesión renal
los cuales perpetúan la disfunción nefrógena una
vez que una agresión de suficiente intensidad haya
ocurrido. En el cuadro 1 se señalan dichos
mediadores que son consecuencia de la lesión
inicial (Yu 2003).
Cuadro
1 Mediadores que favorecen la progresión de la
enfermedad renal
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Hemodinamicos
Hipoxia
Proteinuria
Hipertensión Arterial
Activación del complemento
Angiotensina II
Factor de crecimiento de los fibroblastos tipo
2
Factor de crecimiento del tejido conectivo
RANTES (Regulador de la activación de las
células T
normalmente secretadas y expresadas)
Factor de crecimiento epidermal
Factor de crecimiento derivado de las
plaquetas
Factor de las células stem
Trombospodina
Vasopresina
Factor a de necrosis tumoral |
En
estudios experimentales, fundamentalmente se conoce que la
hiperfiltración glomerular conduce a hipertensión
glomerular, proteinuria e IRC progresiva (Hostetter 1981).
Pacientes quienes han perdido más del 50% de la masa
renal tienen un mayor riesgo de proteinuria e IRC (Novick
1991). Se considera que la esclerosis glomerular y la
expansión del espacio intersticial contribuyen a
disminuir el flujo sanguíneo tubular y así la hipoxia
resultante favorece
la liberación de citoquinas proinflamatorias y
profibróticas (Bohle 1981). La proteinuria se origina
como consecuencia de la hipertensión capilar glomerular y
la alteración de la permeabilidad de la barrera
glomerular. Las proteínas que atraviesan la barrera
glomerular son incorporadas a las células tubulares
proximales por endocitosis. Al existir un exceso de
proteínas en las células del túbulo proximal, se
incrementa la enzima convertidora de la angiotensina (ACE)
intrarenal (Largo 1999) y también sea directamente o a
través de los factores de transcripción (Mezzano 2001)
existe una producción anormal de las citoquinas
siguientes: ET-1, la proteína monocitica 1 quimiocaptante
y RANTES (Regulador de la activación de las células T
normalmente secretadas y expresadas) las cuales favorecen
la fibrosis, apoptosis, la infiltración monocitica y así
la lesión renal progresa. La rapidez con la cual
disminuye la TFG es proporcional a la importancia de la
proteinuria (The GISEN Group 1997). Además intervienen en
la progresión de la lesión renal la hipertensión
arterial, la activación del complemento, la angiotensina
II y otros mediadores químicos (Cuadro 1) es decir
factores de crecimiento y citoquinas como por ejemplo el
factor beta transformador del crecimiento (TGF-b). Este
último se considera como la más importante de las
citoquinas que favorecen la fibrosis al permitir el
deposito de nueva ME y disminuir su degradación y además
facilita la infiltración por monocitos/macrófagos, la
transformación de las células tubulares en
miofibroblastos y la apoptosis de los podocitos (Schiffer
2001). Otra sustancia que participa en la progresión de
la lesión renal es el oxido nítrico ya que su
inhibición origina proteinuria, hipertensión arterial y
disminución de la TFG independientemente de los niveles
renales de la angiotensina II (Verhagen 1999). La
aldosterona, que se encuentra elevada en pacientes en IRC
puede originar hipertensión arterial, proteinuria y así
la glomeruloesclerosis se desarrolla y esta situación se
mejora con una combinación de bloqueadores de los
receptores de la angiotensina y de inhibidores de la
enzima de conversión (Greene 1996). Experimentalmente ha
sido demostrado que el sistema de las endotelinas y el
factor de crecimiento derivado de las plaquetas también
participan en la progresión de la lesión renal al
permitir el desarrollo de glomeruloesclerosis, daño
tubulointersticial y acumulación de colágeno (Ostendorf
2001). Así como existen mediadores para la progresión de
la enfermedad renal se señalan también factores
predisponentes que se muestran en el cuadro 2.
Cuadro 2
Factores predisponentes que influyen en la progresión de
la IRC
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Polimorfismo
del Gen de la ACE *
Tabaco
Afroamericanos
Diabetes Mellitus
Sexo masculino
Hiperlipidemia
Drogas ilícitas
Factores prenatales |
*Enzima
convertidora de la angiotensina
Se hará
una apretada síntesis de algunos de ellos. El
polimorfismo del gen de ACE es un factor que predispone a
la progresión de la enfermedad renal, ya que en un
fragmento de 287 pares de bases en el intron 16 del gen
ACE puede estar presente (el alelo I) o ausente (el alelo
D). La presencia del alelo D se asocia con niveles
elevados de ACE mientras que el alelo I esta asociado con
el efecto opuesto. Esto es igual para la ACE sistemica o
intrarenal (Miziuri et al 2001).
El uso del cigarrillo se encuentra asociado con la
progresión de la nefropatia diabética, enfermedad renal
primaria y la hipertensión arterial severa (Regalado
2000). La elevación de los niveles de la endotelina-1
(ET-1), la aceleración de la ateroesclerosis y la
nefropatía isquémica pueden contribuir. Se ha encontrado
que los pacientes de raza negra tienen un riesgo aumentado
de IRC independientemente de otros factores (Klag 1997).
Los pacientes masculinos con diabetes tienen una alta
incidencia de IRC y debida ésta a causas diabéticas o no
diabéticas, aún después de ser nivelados en edad, raza,
nivel socioeconómico, presión arterial, colesterol e
historia de enfermedad coronaria (Brancati 1997). La
hipercolesterolemia y la hipertrigliceridemia pueden
promover proteinuria y lesión tubulointersticial a
través de la estimulación de los radicales libres de
oxigeno, inhibición del oxido nítrico, modulación del
crecimiento y proliferación mesangial, infiltración por
monocitos y estimulación de la liberación de citoquinas
y factores de crecimiento (Stevenson 2001).
Existe una asociación directa entre el bajo peso al nacer
y la IRC y es aplicable a todas las razas. La reserva
funcional renal baja y la hipertensión capilar
compensatoria que resultan de este bajo peso pueden
teóricamente acelerar la progresión de la lesión renal.
Sin embargo no está claro si el bajo peso al nacer puede
por si mismo incrementar la incidencia de IRC ya que la
hipertensión y la diabetes se asocian también con un
retardo del crecimiento intrauterino (Lopes 1995; Hardy et
al 2003).
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