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Experiencia inicial en Uruguay con el uso de prótesis de poliuretano (Thoratec) para la confección de fístulas arteriovenosas para hemodiálisis.    Ver ÍNDICE

DISCUSION

 

En el momento de decidir la selección de un material protésico sintético para la confección de un angioacceso, los elementos más importantes a considerar son: la facilidad técnica en su colocación, el tiempo de maduración, el índice de complicaciones y el costo.

De los elementos analizados en nuestra investigación, podemos decir que existieron dificultades técnicas en el 16% de los casos y a su vez constituyeron el 40% de las causas de trombosis. También se impone mencionar que la mayoría (3 de los 4 casos) fueron solucionados permitiendo rescatar el angioacceso y sólo en 1 caso se debió recambiar la prótesis.  La experiencia adquirida en el manejo de estas prótesis, demostró que es necesario un cierto grado de entrenamiento  a efectos de evitar fundamentalmente las angulaciones, las cuales son particulamente frecuentes en el sector medio de la prótesis cuando se realizan bucles húmero-humerales en cara anterior de antebrazo (Fig.7). Para evitarlas se requiere un manejo adecuado del tunelizador y planear correctamente el trayecto previamente a la colocación ya que una vez en posición, la prótesis no permite prácticamente ningún ajuste debido a su gran rozamiento que la adhiere a los tejidos vecinos. También deben calcularse adecuadamente los ángulos de incidencia sobre los vasos sanguíneos a anastomosar puesto que carece de la plasticidad del P.T.F.E y esto la hace propensa a comprimirlos o a angularlos en las zonas de anastomosis. Es por ello que es mejor tunelizar la prótesis antes de realizar ninguna de las anastomosis a efectos de poder confeccionar las mismas correctamente.

Otro aspecto técnico a considerar es la gran capacidad hemostática de las líneas de sutura por las propiedades elásticas del producto así como la nula capacidad de filtración.

Otro elemento destacable fue la posibilidad de utilizarlas  precozmente, sin haber tenido ningún tipo de complicaciones relacionadas a ello. El tiempo promedio de espera fue de 5 días; en el 71% de los casos se comenzó a utilizar la F.A.V. dentro de la primera semana y en el 42% de los casos dentro de los 3 primeros días. Esto significó una ventaja indudable al permitir evitar en muchas oportunidades la cateterización venosa central y permitir una dialisis confortable y adecuada. Podemos decir que esta condición es una cualidad importante de este nuevo producto ya que los tiempos de espera para la maduración de la F.A.V. son sensiblemente mayores tanto con la vena autóloga como con el P.T.F.E. En este último en particular, si bien a nivel internacional se publican experiencias sobre el uso precoz (2) (6), existen limitaciones importantes para la misma con frecuentes complicaciones en especial sangrado, hematomas y pseudoaneurismas y se recomienda en general no usarlas antes de las 2 o 3 semanas de implantadas (7) . A su vez en nuestro medio la experiencia ha sido mala.

 

Del punto de vista de las complicaciones, éstas se presentaron globalmente en el 64% de los casos, siendo de diferente importancia y la gran mayoría pudo ser resuelta sin comprometer la función del angioacceso.

Es de destacar el bajo índice de infecciones (8%) comparable con las mejores series que analizan este mismo factor en el P.T.F.E. y que encuentran porcentajes entre 7 y 19% con series de entre 20 y 454 pacientes y seguimientos entre 12 y 80 meses.

Es de destacar también que no se observaron pseudoaneurismas ni hematomas ni sangrados, a pesar del uso precoz que se realizó en la mayoría de las veces.

Tampoco observamos que el poliuretano desarrollara hiperplasia intimal a nivel de las anastomosis arteriales y venosas al grado de comprometer la permeabilidad o la función de la F.A.V. Algo que debe ser destacado es que el poliuretano no puede ser evaluado por los métodos ecosonográficos habituales con facilidad, por lo cual debemos corregir nuestros algoritmos de seguimiento en especial para la detección de estenosis anastomóticas o del trayecto, así como para determinar la presencia de trombos intraluminales que no ocasionan la oclusión completa de la luz.

Con respecto a la trombosis si analizamos globalmente su incidencia, la misma fue alta (40%) lo que está de acuerdo con otras experiencias con este producto ya publicadas (3). Pero si analizamos sus causas, vemos que el 40% de las mismas fueron debidas a fallas técnicas en la colocación de las prótesis por angulación y casi la totalidad pudo ser resuelta por revisión quirúrgica. Es así que el 60% del total de las FAV trombosadas pudieron ser rescatadas.

En cuanto a la permeabilidad, si bien la primaria de 59% al año fue baja debido a la alta incidencia de trombosis por fallas técnica como hemos analizado previamente, de todos modos fue superior al 45% registrado por otras experiencias con el mismo producto (3).

Por otra parte,  la permeabilidad secundaria fue del 83% al año, muy superior al alcanzado en las otras experiencias con el poliuretano (3) y  comparable con los resultados con el P.T.F.E de diferentes series internacionales. Estas series muestran permeabilidades funcionales entre 64 y 90% al año (1) (7). La alta permeabilidad secundaria frente a la baja permeabilidad primaria encontrada en nuestra experiencias, demuestran la buena posibilidad de rescate de estos angioaccesos frente a la trombosis.  

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